Bajones Otoñales

Las estaciones conllevan cambios y algún que otro desarreglo psico-corporal que nos preparan para afrontar el frío que pronto se nos echará encima. En otoño es curioso observar el simbolismo arquetípico que existe entre la estación de la recolección, la fructificación y por tanto la cosecha y la aceptación del triunfo personal, la confianza en los recursos y cualidades y la convicción del merecimiento personal.

Las personas que no tienen conflictos y se viven afines a los ciclos de la naturaleza atraviesan estos cambios sin mayores consecuencias. En cambio, las personas con una autoestima un poco baja, sufrirán mayormente estas consecuencias.

El trastorno estacional que consideramos más común es la depresión. Una depresión que tiene mucho que ver con el apego que tenemos hacia lo que dejamos atrás, también con el miedo al futuro. El cambio que conlleva este tiempo provoca una resistencia. Es por ello que muchas personas pueden sufrir pensamientos pesimistas, sentimientos de tristeza o culpa, también falta de interés y fatiga. Síntomas como ansiedad, palpitaciones o trastornos digestivos también son muy normales en este periodo.

Sin embargo, antes de cualquier diagnóstico habrá que tener clara la diferencia entre una depresión estacional y un estado depresivo. No obstante, ambas nos están diciendo que hay una serie de causas psico-afectivas que las generan y deben ser tratadas con psicoterapia breve o con un tratamiento psicológico más prolongado.

La asistencia al psicólogo siempre es importante y recomendable pero también puedes poner tú de tu parte.

Algunas claves para que rompas el círculo:

Dieta. El otoño, igual que la primavera, es una estación de limpieza. Infusiones depurativas como la achicoria, el be-
rro, el diente de león, la cola de caballo, el regaliz, el jengibre… son las más recomendables. También es buen momento para ayunos a base de piña, peras o manzanas.

El otoño rige los pulmones y el intestino grueso por lo que todo aquello que sea sanador para los mismos vendrá muy bien. Para que la energía fluya y los conflictos internos no bloqueen nuestros canales debemos:

Respirar profundamente/Correr/Sudar/

Damos baños con lúpulo y romero.

Una buena receta: tomar aceite de oliva de primera presión en frío con un chorlito de limón y dos gotas de manzanilla nada más levantarnos.

Además…

Mímate todo lo que puedas.

Haz una lista de aquellas cosas que deseas hacer en este tiempo.

Deja los colores grises u oscuros. Viste de verdes, beiges, naranjas o rojos.

Escribe cada día una serie de afirmaciones para levantar tu ánimo.

Relativiza. Es una poderosa manera de no caer en determinadas actitudes pesimistas.

Realiza un ciclo de concienciación sensorial. Atiende cada semana a uno de tus sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto).

Rompe esquemas viejos, caducos.

Crea un proyecto que te haga ser diferente.

otoño

Los mejores detalles

La mayor parte de nuestra vida transcurre en un devenir de días que podríamos considerar “comentes”, a los que no prestamos la atención precisa ya que nos dejamos llevar por la “desidia” de la rutina. Sin embargo, todos los días tienen momentos que podemos llegar a transformar y realizar una especie de rito que puede hacer que una jornada gris, se convierta en otra mucho más soleada. Por ejemplo, compartir una sonrisa, comer despacio disfrutando de cada vianda, leer un libro, cultivar una flor en una maceta. Se trata, simplemente, del arte de saborear esos placeres sencillos que muchas veces se pasan por alto.

Muchas personas se quejan de que sus parejas no se fijan en los pequeños detalles, esos momentos que equilibran el alma. Por eso, este otoño todos deberíamos emplear un poco de nuestro tiempo para encarar el día; tomándonos unos minutos antes de iniciar cada actividad, ver cada momento con otros ojos, disfrutar del simple placer de no hacer nada, de dejar la mente en blanco y ver el discurrir de la vida con total consciencia de estar vivos. En definitiva, se trata de disfrutar del minuto como si fuera el último pero sin dejarse la vida y la salud en ello. Fluir con el transcurrir de las estaciones y ser conscientes del verdadero milagro que supone estar aquí y respirar.

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